Cada cristal está programado con una frecuencia y un propósito específico, orientado a trabajar sobre el campo energético de la persona y sobre aquellas áreas que necesitan equilibrio, desbloqueo o reajuste.

Durante la sesión, los cristales se colocan de manera concreta según lo que se quiera trabajar, creando una interacción entre su frecuencia y el campo energético.

El objetivo es favorecer un proceso de armonización profunda, ayudando a movilizar la energía, liberar bloqueos y recuperar un mayor equilibrio interno.

Cada cristal tiene una función. Cada colocación, una intención. Cada sesión, un trabajo diferente.